Terapia sexual
¿Qué entendemos por sexualidad?
La sexualidad es un área fundamental del ser humano, tanto desde la perspectiva individual como de pareja. En ambos ámbitos tiene una importancia a menudo infravalorada, ya que, a diferencia de lo que se suele pensar, la sexualidad es una conducta compleja con un significado emocional y relacional influido por numerosos factores psicológicos, biológicos y sociales.
En la pareja, puede llegar a ser la parte visible de una dificultad subyacente mucho más profunda; y a nivel individual, puede enmascarar dificultades o diagnósticos que están en la base del malestar.
El área sexual suele generar mucha confusión. Por un lado, para muchas personas sigue siendo un tema tabú o que provoca vergüenza; y por otro, en muchos aspectos de la conducta sexual no existen criterios claros sobre qué se considera un problema y qué no. Aunque se ha avanzado mucho en los últimos años, sigue siendo una de las áreas de la psicología más subjetivas y con menor bibliografía especializada.
¿Cuándo acudir a un psicólogo especializado en terapia sexual?
Cuando existe la sensación de insatisfacción, ya sea a nivel individual o en pareja, dentro del ámbito sexual, pueden surgir dudas sobre su origen. En muchos casos, puede resultar confuso saber si se trata de una dificultad real o de una situación puntual. En cualquier caso, se puede acudir a un profesional simplemente para recibir orientación y definir si existe o no un problema.
Algunas de las situaciones más habituales son:
- Eyaculación precoz
- Disfunción eréctil o dificultad para conseguir o mantener una erección
- Falta o bajo deseo sexual (en hombres y mujeres)
- Fobia sexual y/o aversión al sexo
- Dificultades para alcanzar el orgasmo (anorgasmia)
- Vaginismo o dificultades en la penetración
- Dispareunia o dolor en las relaciones sexuales
- Adicción al sexo o a la pornografía
- Dificultades derivadas de un abuso o agresión sexual
- Relaciones rutinarias o monótonas
- Relaciones sexuales insatisfactorias
¿En qué consiste la terapia sexual?
Modelo de Masters & Johnson
- Deseo: fase en la que la persona se activa sexualmente a partir de un estímulo externo o interno. La duración de esta fase depende de la persona y de la situación.
- Excitación: se inicia con una estimulación física o psicológica más intensa. En los hombres se manifiesta con la erección; en las mujeres, con la lubricación vaginal.
- Meseta: los cambios físicos y psicológicos alcanzan su punto máximo; el cuerpo se prepara para el orgasmo.
- Orgasmo: es la liberación de la tensión acumulada en las fases anteriores. En los hombres suele ser más breve; en las mujeres pueden darse orgasmos múltiples.
- Resolución: el cuerpo vuelve a su estado normal. En los hombres suele aparecer el periodo refractario, que impide una nueva excitación inmediata; en las mujeres no ocurre del mismo modo.
Todas las dificultades que pueden surgir en cualquiera de estas fases tienen un origen multicausal, es decir, intervienen múltiples factores psicológicos, biológicos y contextuales.
La terapia sexual puede ayudar tanto a personas como a parejas a mejorar su vida sexual, aumentar la intimidad y la conexión emocional, y mejorar su calidad de vida en general.
Metodología en terapia sexual
Es fundamental crear un clima de confianza y diálogo que facilite expresar y compartir las dificultades, sentirse acompañado, comprendido y nunca juzgado.
El proceso terapéutico puede realizarse en pareja o de forma individual, alternando sesiones, y es habitual proponer ejercicios para realizar entre visitas. Es muy importante abordar el problema de forma global y contar con formación y experiencia especializada en esta área.
Algunas de las técnicas que utilizamos en nuestro centro de psicología son:
- Educación sexual: proporcionamos información actualizada y basada en evidencia para contrarrestar mitos y creencias erróneas sobre la sexualidad.
- Ejercicios de terapia sexual: pueden realizarse de forma individual o en pareja y ayudan a reaprender experiencias sexuales sin ansiedad ni presión.
- Uso de bibliografía especializada: en algunos casos, la persona o la pareja puede avanzar de forma autónoma con el apoyo de libros y recursos recomendados.
- Psicoterapia individual: se exploran las causas y el origen del problema, abordando los conflictos psicológicos que influyen en la dificultad sexual.
- EMDR: se utiliza cuando existen recuerdos emocionales negativos asociados a experiencias sexuales pasadas, con el objetivo de reprocesarlos.
- Terapia de pareja: en los casos en los que el problema está vinculado a la dinámica relacional.
¿Qué necesitamos de ti?
Necesitamos que observes lo que te ocurre desde una mirada diferente, sin juzgarte, tratándote con cariño y sin presionarte. Como si fueras un espectador amable y externo a ti mismo, un amigo empático que te ve tal y como eres realmente.
A partir de ahí, poder ilusionarte con las posibles soluciones y mejoras que, con esfuerzo, confianza y perseverancia, seguro que llegarán.
¿Cómo podemos ayudarte desde nuestro centro de psicología?
El área sexual es una de las áreas en psicología que más sufrimiento genera, no solo por la dificultad en sí misma, sino también por la vergüenza o la presión que suelen sentir las personas que la viven. Por eso, es fundamental contar con terapeutas empáticos, conscientes del miedo que puede aparecer en una primera sesión, y especializados en esta área con amplia experiencia.
También es clave comprender el problema desde una mirada integradora, teniendo en cuenta no solo el malestar actual, sino también cómo la persona se ve y se entiende a sí misma, qué ideas y valores previos tiene sobre la dificultad y cómo su contexto influye en lo que está viviendo.
Por eso, si has decidido dar este paso, queremos estar a tu lado y asumir la responsabilidad de acompañarte y guiarte para que todo este esfuerzo se convierta en tu punto de inflexión.
FAQS
Preguntas frecuentes sobre terapia sexual
¿Qué se hace en una terapia sexual?
En una terapia sexual normalmente se trabaja en varios niveles:
- Evaluación y comprensión del problema: se explora qué ocurre, desde cuándo, en qué situaciones y cómo afecta (a ti y/o a la pareja).
- Psicoeducación sexual: información clara y basada en evidencia para desmontar mitos, reducir la presión y entender cómo funciona la respuesta sexual.
- Trabajo emocional y cognitivo: gestión de la ansiedad, la vergüenza, la autoestima, las creencias (“tengo que rendir”, “mi cuerpo falla”, etc.) y las expectativas.
- Estrategias y ejercicios pautados: tareas entre sesiones (individuales o en pareja) para recuperar la confianza, el placer y la conexión sin prisa ni exigencia.
- Mejora de la comunicación e intimidad: aprender a expresar necesidades, poner límites, negociar ritmos y hablar de sexualidad con mayor naturalidad.
Abordaje de experiencias negativas: cuando existen recuerdos o vivencias que siguen afectando, se pueden trabajar con técnicas específicas (como EMDR, si el profesional lo considera adecuado).
¿Cómo puedo saber si necesito terapia sexual?
Puede ser recomendable pedir ayuda si:
- Hay malestar o preocupación recurrente, aunque “objetivamente” parezca algo pequeño.
- El problema dura semanas o meses y no mejora por sí solo.
- Empiezas a evitar el sexo o la intimidad por miedo, vergüenza o presión.
- Afecta a la autoestima, el deseo, el placer o la relación de pareja.
- Hay dolor, bloqueo o dificultades persistentes de excitación u orgasmo.
- Se ha instaurado una dinámica de rutina, distancia o conflictos relacionados con la sexualidad.
- Existen experiencias sexuales negativas previas que siguen impactando.
