Psicología para adultos
¿Qué entendemos por psicoterapia de adultos?
¿Qué problemas trata la psicología de adultos?
Esta gran área implica tres tipos de dificultades:
Dificultades del Self o individuales: aquellas que tienen que ver con la relación de uno consigo mismo, el ser y estar en el mundo. Todos tenemos una tendencia individual estable a vivir y reaccionar ante determinados acontecimientos de una determinada manera que, en ocasiones, puede generar sufrimiento e incluso sintomatología (ansiedad, procrastinación, pensamiento en bucle…).
Dificultades que conllevan un diagnóstico clínico: (trastornos de ansiedad, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, etc.) aparecen cuando la sintomatología o el sufrimiento de la persona interfiere notablemente en su vida, dificultándola e incluso limitándola.
Dificultades derivadas del contexto socioafectivo: que generan sufrimiento o incluso sintomatología a causa de una dificultad inherente al contexto de la persona (crisis vitales, dificultades laborales, dependencia emocional, etc.). Suelen ser reactivas, es decir, el malestar surge como consecuencia de un acontecimiento interno o externo.
¿Cómo puede ayudarte un psicólogo especializado en adultos?
En primer lugar, intentaremos entender qué le ocurre a la persona que sufre, cuál es el origen de ese sufrimiento y por qué le afecta en este momento. Paralelamente, se trabaja para dar sentido a lo que ocurre y disminuir el malestar.
En esencia, se pretende ayudar a la persona a realizar una transformación interna y detectar los cambios externos necesarios para vivir de una forma plena y satisfactoria.
¿Cuándo acudir a un psicólogo de adultos?
La sintomatología es siempre un indicador objetivo de la necesidad de un abordaje psicológico. De hecho, la función de los síntomas es, a menudo, frenar a la persona en algo que le está perjudicando. Entendemos por síntoma una manifestación observable y subjetiva de un sufrimiento, como ansiedad, angustia, apatía, melancolía, cansancio, pensamientos intrusivos, insomnio, dolores, irritabilidad, entre otros.
En otras situaciones puede no haber una sintomatología clara, pero sí una vivencia de malestar que interfiere en la vida cotidiana y puede generar una sensación de vacío o estancamiento vital:
- Cuando hay una vivencia individual de sufrimiento que no desaparece por sí sola, a pesar del esfuerzo de la persona por encontrar soluciones.
- Cuando la persona siente que tiene dificultades visibles para desarrollarse con normalidad en las distintas áreas de su vida: trabajo, familia, amistades, etc.
- Cuando la sintomatología llega a ser incapacitante (la persona no puede trabajar, salir de casa, etc.).
- Cuando existe una sensación de estancamiento o infelicidad, cuando la vida no llena o hay una pérdida de sentido vital.
- Cuando la persona se siente incapaz de afrontar determinados aspectos de la vida cotidiana a pesar de contar con capacidades reales (desbordamiento, angustia, sensación de falta de recursos).
¿Qué puede aportar la psicoterapia? Beneficios del proceso terapéutico en adultos
Cuando hay sufrimiento, disponer de un espacio donde sentirse entendido, aceptado y acompañado emocionalmente genera desde el primer momento una sensación de confort y calma. A partir de esta base, el siguiente paso es comprender el porqué de ese sufrimiento o sintomatología. A veces la relación es muy clara, pero en otras ocasiones será necesario un proceso exploratorio más profundo.
Poder dar sentido al sufrimiento siempre genera alivio y favorece la aparición de motivación y capacidades para realizar los cambios necesarios o afrontar las dificultades.
En esencia, un proceso psicoterapéutico es un proceso de cambios internos estructurales de la persona que generan cambios externos, tanto en la propia persona como en su relación con el entorno. Es un proceso complejo y, en ocasiones, no exento de sufrimiento, que requerirá un acompañamiento cercano y estable que genere la confianza y seguridad necesarias para abordar y afrontar las dificultades.
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