Terapia familiar

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¿Qué es una familia? Modelos y tipologías familiares actuales

La familia es un universo en constante evolución donde las diferentes personas que la forman generan una forma de relacionarse propia que influye, y a la vez se ve influida, por las características y necesidades de cada uno de sus miembros. De este modo, el problema de uno afecta a los demás y viceversa.

La definición de familia ha variado muchísimo en los últimos años. De hecho, los modelos familiares se han diversificado y reinventado, incluyendo actualmente muchas realidades distintas. Lo importante es entender que cada familia es única y especial, tenga la forma que tenga, siendo un grupo de personas que se quieren y comparten su realidad.

Existen diferentes tipologías de familia, como la monoparental, reconstituida, homosexual, intercultural, adoptiva, de acogida, con necesidades especiales, familias con niños pequeños o con adolescentes. Cada una tiene sus fortalezas y retos, y todas merecen reconocimiento y aceptación.

En esencia, es un sistema socioafectivo de vínculos profundos donde existe un sentido de pertenencia entre sus miembros. Tiene una gran influencia, especialmente en la infancia y la adolescencia, siendo la base de la identidad y los valores de la persona, proporcionando formas de ver y entender el mundo y de relacionarse con los demás.

¿Qué es la terapia familiar o sistémica?

La terapia familiar sistémica es un enfoque psicoterapéutico que consiste en trabajar de forma integral con todos los miembros de la familia, aprovechando sus propios recursos y abordando conjuntamente los conflictos familiares junto con las dificultades individuales de cada miembro.

La terapia familiar sistémica busca encontrar nuevas formas de comunicación más funcionales para los miembros de la familia, que les permitan afrontar, resolver y gestionar sus dificultades. De este modo, la familia evoluciona positivamente para apoyarse emocionalmente y establecer una convivencia beneficiosa para todos.

¿Cuándo acudir a terapia familiar?

¿Cómo puede ayudarte la terapia familiar?

En primer lugar, es importante contar con un espacio neutro y cercano donde, con la ayuda del profesional, los miembros de la familia puedan reflexionar sobre sus necesidades sin sentirse cuestionados. Cada miembro dispone de un espacio para expresar su malestar y sufrimiento, siendo escuchado y aceptado.

También es esencial comprender el origen de las dificultades, cómo contribuye cada miembro a ellas y cuáles pueden ser soluciones beneficiosas para todos.

Por último, la terapia familiar sistémica, llevada a cabo por un profesional con formación y experiencia, puede ayudar a la familia —o a algunos de sus miembros— a aprovechar sus fortalezas y recursos para cuidarse, fortalecer los vínculos y favorecer el crecimiento de cada uno de sus integrantes.

FAQS

Preguntas frecuentes sobre terapia familiar

No existe una norma fija. En algunos casos es recomendable que asistan todos los miembros del núcleo familiar, mientras que en otros puede ser suficiente con una parte de ellos. El terapeuta valorará cada situación de forma individualizada y acordará con la familia la mejor manera de trabajar. En ocasiones, las sesiones pueden alternarse entre encuentros conjuntos e individuales, dependiendo de los objetivos terapéuticos.
La duración varía en función de la complejidad de la situación y de los objetivos que se quieran alcanzar. Algunas familias notan mejoras significativas en pocas sesiones, mientras que otras necesitan un acompañamiento más prolongado. En general, la terapia familiar suele ser más breve que otras modalidades individuales, ya que el trabajo conjunto facilita cambios más rápidos en la dinámica familiar.
No siempre. A menudo es suficiente con que una parte de la familia tenga la voluntad de cambiar, ya que cualquier modificación en la forma de relacionarse de un miembro acaba influyendo en los demás. No obstante, cuanto mayor sea la implicación de todos los miembros, más enriquecedores y duraderos serán los resultados del proceso terapéutico.
Sí, absolutamente. De hecho, en muchas ocasiones los síntomas que presentan los niños o adolescentes son un reflejo de las dificultades del sistema familiar. Incluirlos en el proceso terapéutico les permite sentirse escuchados y comprendidos, y ayuda a dar respuesta a sus necesidades de forma más efectiva. El terapeuta adapta el formato y el lenguaje de las sesiones para que sean accesibles y cómodas para todas las edades.